Dolor de espalda ¿Quién no lo ha sufrido?

Patologías funcionales

Dolor de espalda ¿Quién no lo ha sufrido?

¿Dolor  de espalda que aparece de forma repentina, y que se va haciendo progresivamente más intenso y que mejora con el reposo? Se trata de una las lesiones musculares más comunes, además de ser una sensación que según los estudios la mayoría de la población (70-80%) experimenta en alguna ocasión durante su vida. 

Si hacemos un viaje al pasado, la vida antiguamente era mucho más dura a nivel físico que ahora, sin embargo parece que no había tanta problemática con la espalda. 

Entonces, ¿Cómo puede ser que con las comodidades actuales sea una de las lesiones musculares más incapacitantes a nivel mundial?

Un doctor en medicina, profesor de la universidad de Kent dijo que “las sillas conquistaron al mundo”. Y es que el sedentarismo está pasando factura a la vida moderna.

No está claro cuales son las causas que lo originan ya que cada persona tiene sus circunstancias y particularidades. Es más, no suele haber una causa específica y el dolor de espalda atienden más a variedad de factores físicos y psicológicos como:

  • Obesidad
  • Mala forma física
  • Posturas mantenidas de manera prolongada
  • Ansiedad
  • Estrés
  • Depresión

Lo que si sabemos es que la mayoría de las dolencias del raquis cursan con atrofia de la musculatura intrínseca de la columna vertebral.

Eso quiere decir que los músculos encargados de estabilizar la columna cuando nos movemos, no lo están haciendo de manera efectiva porque están débiles, y esa debilidad probablemente es debida a los factores que mencionábamos anteriormente. Básicamente el desuso.

Por lo tanto, movernos y hacerlo con sentido común es la clave para aliviar esos dolores tan pocos deseados.

La actividad física controlada de bajo impacto como pueden ser:

  1. Caminar
  2. Nadar
  3. Gimnasia suave
  4. Bicicleta
  5. Yoga

Combinada con ejercicios específicos de tonificación de los principales grupos musculares del cuerpo (cuádriceps, glúteos, erectores de espalda, abdominales, pectorales) pueden ayudar a desarrollar los músculos de la columna, abdomen y cintura pélvica, estabilizando las principales estructuras de la espalda: 

  • Vértebras, ligamentos y articulaciones

Además la ventaja de realizar ejercicio físico con objetivo terapéutico es que nos ayuda tanto a prevenir como a recuperarnos de las molestias

En las primeras fases del dolor (24-48h), el reposo, la aplicación de calor local y el uso de cremas con propiedades analgésicas y antiinflamatorias como Fisiocrem, nos ayudará a combatir el dolor agudo. Tan pronto como podamos empezar a movernos será beneficioso hacerlo ya que, aunque pueda ser doloroso al principio, la movilidad mejorará la circulación sanguínea en la zona afectada, la elasticidad y la tensión de la musculatura.

Cuando hablamos de movernos queremos decir ejercicios simples como pueden ser:

  • Rotaciones/inclinaciones suaves cervicales y dorsales
  • Elevaciones de los brazos
  • Círculos con la cintura
  • Flexiones de rodillas
  • Dar unos pasos de frente y lateral

Otros aspectos a tener en cuenta tienen que ver con la ergonomía y el cuidado de la postura correctas en las actividades diarias puede ser: utilizar las piernas para levantar o mover objetos pesados, sentarnos con actitud erguida (como si nos tiraran de la cabeza hacia arriba), moderar la carga de bolsos y maletas en el día a día, obligando a activar a los músculos del tronco para que trabajen y mantengan la columna alineada

Como último consejo comentar algunos signos de alarma que de aparecer deben ser consultados con un médico como la parición de fiebre, dolor post traumatismos fuertes o la irradiación del dolor a las extremidades.

Como resume, destacar el ejercicio como la mejor de las terapias y animaros a instaurar la actividad física como una parte importante de vuestra vida.

Jordi
Bertran