LA FASCIA: QUÉ ES, FUNCIÓN Y PROTECCIÓN II

Patologías funcionales

LA FASCIA: QUÉ ES, FUNCIÓN Y PROTECCIÓN II

En una entrada anterior de nuestro blog os hablábamos de las fascias, qué eran y para qué servían, pues bien, ahora queremos hablaros de la lesión más común de una de las fascias más importantes de nuestro cuerpo, la fascia plantar y de la inflamación de esta: La Fascitis Plantar.

La fascia plantar es un tejido elástico ubicada debajo del arco del pie, que se origina en el talón y se inserta en la base de los dedos.

Su función principal es darle forma al arco del pie, amortiguar nuestros pasos y también darnos impulso.

La inflamación de la fascia se conoce como fascitis y da lugar a una serie de síntomas relacionados con el dolor:

-       Dolor matutino, principalmente en el talón o en el centro de la planta, sobre todo al apoyar el pie por primera vez en el suelo o durante los primeros pasos después del descanso nocturno.

-       Mejora del dolor a medida que avanza la jornada y la fascia se va lubricando con la actividad diaria.

-       Reagudización del dolor a últimas horas del día o después de práctica deportiva por sobrecarga de la fascia a lo largo de la jornada.

Esta lesión puede afectar tanto a hombres como a mujeres de cualquier edad, independientemente de que practiquen o no deporte ya que los factores que pueden desencadenar la fascia:

-       Practicantes de deportes de impacto: running, pádel, baloncesto….

-       Uso de calzado con tacones elevados.

-       Características anatómicas como el pie cavo (con mucho puente) o valgo (que cae hacia adentro) como también la forma de pisar en pronación (con el lado interno del pie).

-       Personas con cadena muscular posterior (gemelos, isquiotibiales y glúteos) acortados.

-       Sobrepeso.

-       Debilidad de la musculatura del tobillo y pie.

Cabe destacar que las fascitis cronificadas en el tiempo pueden degenerar el tejido de la fascia en su unión con el talón, llegando a producir una calcificación llamada espolón calcáneo.

También es importante comentar que se puede confundir, por la similitud de la sintomatología con una tendinosis del tendón del músculo tibial posterior, de ahí la importancia de un buen diagnóstico médico en cuanto empecemos a notar los primeros síntomas.

Ahora que ya conocemos en qué consiste vamos a centrarnos en cómo resolverla.

El éxito del tratamiento consistirá en tratar tanto los síntomas como identificar los factores agravantes para evitarlos.

De entrada, en la fase aguda, en la que hay más dolor e inflamación, podemos aplicar algunas técnicas terapéuticas nosotros mismos en nuestro domicilio:

1.- Auto masaje de la planta el pie, de manera suave desde el talón hasta la base de los dedos. Podemos usar Fisiocrem Gel Active para mejorar la eficacia del masaje.

2.- Estiramientos de la planta del pie y de los músculos de la parte posterior de la pierna (gemelos e isquiotibiales).

3.- Aplicación de hielo durante 10 minutos, usando un paño como protector de la piel.

A medida que el dolor va mejorando podemos iniciar el trabajo de tonificación de los músculos de la planta del pie de manera sencilla utilizando una toalla para intentar arrugarla con los dedos de los pies sin levantar el talón durante 3 minutos aproximadamente. Este ejercicio reforzará los músculos y permitirá que soporten mejor el esfuerzo.

Para evitar la recidiva de la lesión será imprescindible identificar las posibles causas o los factores agravantes para intentar corregirlos.

En este aspecto podríamos hablar del uso de calzado con tacones excesivamente altos, por lo que intercalar zapatos con menos altura podría ayudar a no sobrecargar la fascia.

También el uso de zapatillas deportivas adecuadas a la forma de nuestro pie o a nuestra pisada ayudar a que la planta reciba la presión correcta.

El uso de taloneras de silicona para dar un plus de amortiguación al talón o en casos justificados el de plantillas podológicas que corrijan la pisada y repartan las tensiones también podrían estar indicadas. 

El cómo y cuándo estirar para prevenir el sobre esfuerzo de los músculos de la planta del pie y mantener la musculatura de la pierna elástica es también un punto a tener muy en cuenta. En nuestro blog podéis encontrar artículos y videos que os enseñan como hacerlo de manera correcta.

Si la fascia es muy resistente y persiste en el tiempo es aconsejable acudir a un médico especialista o a un fisioterapeuta que puedan orientarnos en un tratamiento adecuado a nuestras necesidades.

Para finalizar recordad que la prevención es el mejor tratamiento, así que tened en cuenta estos consejos e intentad tener unos hábitos de vida saludable.

Jordi
Bertran